Deja de leer poesía,
deja de arrepentirte
y deja de mirar el reloj.
No te revivas
entre líneas ajenas.
No te comas el mundo
a las cuatro de la mañana
un día sábado.
Y no le vomites la vida
un miércoles por la tarde.
Se te está acabando el tiempo
para llegar
a dónde sea
que quieras llegar con esto.
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