domingo, 16 de octubre de 2016
#8
Besaré.
Besaré cada pétalo,
cada espina,
cada esquina
y cada matiz.
Besaré.
Besaré por la mañana,
por la tarde,
por la noche.
Que no se nos escape el ocaso.
Besaré.
Besaré en el viento,
en la brisa,
en las nubes,
en el sol
y en el rocío.
Besaré.
Besaré en cada parte
que el hombre ignora.
Porque hacerme pequeña
bajo el manto del mundo
no me importa en absoluto.
Besaré,
y jugaré a los dados con la muerte,
a ver si así
la vida se pone celosa
y comienza a ser
un poco más amable.
Besaré,
y será el tiempo
quien intentará atraparme.
#7
Él
solo
quería
volar.
Pero
la
vida
solo
le regaló
caídas
libres
en
picada
hacia arriba.
Nunca
comprendió
que
las
alas
tardaban
en
crecer.
b o o m .
#6
Deja de leer poesía,
deja de arrepentirte
y deja de mirar el reloj.
No te revivas
entre líneas ajenas.
No te comas el mundo
a las cuatro de la mañana
un día sábado.
Y no le vomites la vida
un miércoles por la tarde.
Se te está acabando el tiempo
para llegar
a dónde sea
que quieras llegar con esto.
#4
Ha de ser
nuestra cicatriz un tango.
Y que nos bese las heridas
aquel que nos halle las marcas preciosas,
que nos pilles los moretones
en el alma,
en el cuerpo
y en los ojos.
Que nos nos acabe el arte.
Que no nos acabe la vida.
#3
¿Por qué se caen
las hojas
si estoy
en primavera?
Me pongo a pensar,
y quizá
Neruda no era más
que un charlatán,
que hablaba de mi
y de las cerezas.
Cuando yo las invitaba
a beberse un trago
y fumarse la idiosincrasia
que llevaba
en la mochila.
A ver si así
tomaba sentido
lo del hombre invisible.
#2
Se ha inundado el hogar
y seguimos durmiendo
bajo el agua.
Nos hemos ahogado
con el cielo
bajo la almohada
y la luna
en cada mano.
Que así,
todos nos aman,
siendo fuego,
bajo el agua.
#1
Ella llevaba la luz,
en donde nadie le veía.
Allí,
en cada pupila trizada.
Lugar donde se guarda
la luz que nadie ve.
La luz que el temeroso admira.
¡Que vengan!
¡Que vengan!
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